Alimentación en pastura evita que alza en materias primas impacte en el precio de la carne al consumidor

Nacional

De acuerdo a datos del Banco Mundial el precio del “commodity” del maíz subió un 60% del precio de mediados del año 2020 al cierre de enero 2021, actualmente el precio ronda en mercado internacional los 130 colones por kilogramo, precio que sin ser el más alto de la historia genera un golpe significativo a las estructuras de costo de la mayoría de las actividades productoras de proteínas de origen animal.
Otro insumo que ha tenido un impacto fuerte ha sido la soya cuyo precio se ha incrementado desde los 200 colones por kilogramo en mayo del 2020 hasta los 335 colones por kilogramo (62%).
Leonardo Murillo, director del Departamento de Investigación y Divulgación de la Corporación Ganadera (CORFOGA) señala que en el caso de los sistemas internacionales se pronostica una importante reducción mundial de la oferta tanto de las proteínas de origen animal como de la disponibilidad de la soya y el maíz, producto de una mala proyección de las áreas cultivadas y del rendimiento de las cosechas de estos dos productos, por lo que la oferta será mucho menor de lo prevista.
El impacto en los precios de las carnes por el alza en estos dos productos en Estados Unidos, China y países europeos se debe a que la mayoría de los alimentos para animales tienen un importante componente de soya y maíz, por lo que sistemas industrializados se verán muy afectados.
Para el caso de Costa Rica que debe importar esas materias primas ajustado a las condiciones de mercado tanto de precios internacionales como de mercado cambiario, en este escenario se visualiza un importante impacto en las actividades de huevos, carne de pollo, carne de cerdo y lechería dado que, dentro de las estructuras de costo, la alimentación representa no solo el rubro de mayor peso si no que los concentrados son el principal componente, señala Leonardo Murillo.
El investigador de CORFOGA agrega que en el sector ganadero de cría el costo de insumos de alimentación representa menos del 10% de los costos totales de una finca ganadera, sin embargo, incluyen insumos diversos como ensilajes, minerales y subproductos agrícolas, el concentrado puede estar entre el 0% y el 5% del costo total. En fincas de engorde de ganado bovino tiende a subir, pero no es una regla, dado que existen otras fuentes de energía que se pueden emplear como la harina de coquito, la melaza o la caña de azúcar forrajera, mientras que en sistemas de doble propósito típicos el costo de alimentación oscila entre 10% y el 20%.”
Añade Leonardo Murillo que para el consumidor nacional posiblemente el producto que puede tener un menor efecto derivado de esta alza en los insumos es la carne de res, debido a que en el país la base de la alimentación de las fincas ganaderas de carne es la pastura, según la Encuesta Nacional Agropecuaria 2019 elaborada por el INEC que indica que el 97% de las fincas de carne alimenta sus animales principalmente con pastura nativa o pastura mejorada.
“La Estrategia de Ganadería Baja en Carbono que se firmó en el año 2015 ha dado el giro de la actividad bovina hacia enfatizar la importancia de las pasturas como una medida costo-efectiva, que reduce el riesgo de shocks económicos externos y a la vez reduce la huella de carbono de la actividad en el país, en estos momentos es más claro que nunca que se debe trabajar aún más en esta dirección”, comento el funcionario de la Corporación Ganadera.

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